Buenooooooo!!!! Pues no nos queda ná...(al menos, a los 6 años hay una tregua).
Buenooooooo!!!! Pues no nos queda ná...(al menos, a los 6 años hay una tregua).
Desde que Diego irrumpió en nuestras vidas, hemos ido asimilando dosis crecientes de lo que podríamos denominar, hum, absurdez. Cosas que, fuera de las fronteras de nuestra casa, podrían ser consideradas propias de gente un poco p'allá.
Ejemplo verídico:
Diego, jugando con su plastilina: Hoy el señor Medallo-medallo está en casa de Jiti.
En este instante, se hace preciso un Glosario 'Dieguitistaní-Resto de la humanidad':
Señor Medallo-medallo: Dícese del señor que le da medallas a Diego cuando se porta bien.
Jiti: Amigo invisible de Diego. Habla con él exclusivamente por teléfono. Tiene largas conversaciones, asiente, hace pausas y se rie estruendosamente como si en lugar de un niño de tres años fuera una vieja actriz de vodevil.
NOTA: Salvo error, omision o algun dibujo animado que no conozcamos (aun estoy traumatizado cuando me enteré de que había una serie de dibujos animados con bastante predicamento entre el público infatil llamada: 'Pichi, Pichi, Pich' -o algo así-) todos estos personajes han surgido de su imaginación.
Sigamos:
Teresa: ( no se ha sorprendido en absoluto ante el comentario de mi primogénito, lo que acaba de ocurrir viene siendo LO NORMAL en esta casa) ¿No has hablado hoy con Jiti cariño?
Diego: No, hoy tengo mucho trabajo cortando plastilina.
Y acto seguido, aumenta el ritmo de producción de trozos de plastilina como si cotizaran en bolsa.
Claro, luego a Teresa le salen los macarrones de muerte y me descubro a mí mismo invocando al señor Medallo-medallo para que venga a ponerle una medalla o preguntándole a Diego si Jiti es del Barça.
Estamos para que nos encierren.
Cuando Diego habla sube el pan. El enano ha descubierto el potencial del lenguaje y charla por los codos, con una fluidez envidiable e indistintamente en dos idiomas:castellano (lengua paterna) y valenciano (lengua materna), pero... todavía no controla el aspecto social del lenguaje. Así que andamos con una especie de zozobra continua por lo que pueda salir por esa boca. Por poner un analogismo, es como si a un mono le dieras una espada láser mortífera...¿Qué puedes esperar que ocurra?

Si lo que me pregunta usted no me gusta, le disparo un par de oraciones subordinadas abstractas a bocajarro. ¡IIIIH-IIIIH-IIIIH!
Hago esta introducción porque hoy voy a elucubrar acerca de las charlas de ascensor, y de cómo estas han cambiado desde que Diego ha empezado a hablar.
Un momento, que saco el arpa....Ya. Musiquita de recordar: plim-plim-plim-plim
A.D. (antes de Diego), cuando yo me subía a un ascensor con un desconocido o vecino con grado de confianza escaso, hacía lo que todo el mundo...
A- Hablar del calor/frio que hace
B- Mirar fijamente a los botones como si en lugar de una lucecita que sube o baja estuviera ante la arrebatadora visión de un unicornio alado.
C-Mirar arriba o mirar abajo, trastear en el móvil, buscar las llaves de casa. Lo que sea, excepto establecer contacto visual con el otro usuario del ascensor, a no ser que se esté hablando (ver punto A). De hecho, si se establece contacto visual, hay que hablar obligatoriamente, o a partir de ese instante pasas a ser el señor/a loco de la escalera.
D-Intentar no toser y/o asfixiarte con los efluvios de Varon Dandy/Charnel nº 5b que emana el vecin@ de turno que, o bien es muy coquet@, o bien no se ha duchado y ha empleado una desafortunada estrategia de camuflaje.
Bien, pues todo esto ha cambiado D.D. (después de Diego), porque ahora entrar en un ascensor con Diego, aparte de suponer un tema de conversación en sí mismo ( cómo ha crecido, cómo te llamas, cuantos añitos tienes...), supone lo que he dado en llamar como un momento HUEVO KINDER...Esto es, sabes a ciencia cierta que dentro va a haber una sorpresa.
Ejemplo:
En el ascensor, Diego, Teresa y yo mismo.
Bajando...
El ascensor para en el sexto piso. Entra una vecina, una señora de lo más simpático y agradable.
Diego, señala a la recién llegada y le espeta a bocajarro:
- '¿Cómo se llama ESA?'
El "ESA" resuena en mi cabeza como la canica que se les cae a los vecinos de arriba todas la noches.
Teresa reacciona:
- "No se dice así Diego, se dice...Hola, ¿Cómo te llamas?"
Diego, en lugar de eso, empieza a hacer 'ÑA-ÑA-ÑA' y 'PRF-PRFT-PRRRR'.
Yo pienso en este orden:
1- En dónde ha aprendido a hacer eso, si en casa no hablamos así y leemos a Delibes y a
Mendoza con fruición.
2-En los pisos que quedan hasta llegar abajo
3-En los daños irreparables en la imagen de la familia en el bloque sólo superados por el vecino que te mira sin hablar.
4-Pienso en mis padres y en la justicia poética.
Sin embargo, y a pesar del brote, a la señora parece gustarle el numerito y comienza a hacerle cocamonas al enano.

¿Y usted a que se dedica? Yo se contar hasta 10 y me se la 'o' y la 'e' y la 'u' y blablablablablablabla
Diego que, aunque joven, posee un sentido de lo que funciona en el mundo del espectáculo bastante desarrollado, despliega todo su arsenal -sonrisas picaronas y caídas de ojos incluídas- para meterse en el bolsillo a la señora.
Diego,continua y entre ña-ñaes pregunta: 'Có-mo-che-cha-mas' (o algo así).
Señora: ¿Quieres saber cómo me llamo? Me llamo DORA
En ese instante, en mi cabeza pasa esto: DORA LA EXPLORADORA-DORA LA EXPLORADORA-DORA LA EXPLORADORA-DORA LA EXPLORADORA-DORA LA EXPLORADORA-DORA LA EXPLORADORA
Antes de que me de tiempo a decir algo para desviar el tema. Teresa, a bocajarro, -en mi casa somos muy de a bocajarro todo- le suelta a la vecina:
¡Anda, como Dora la exploradora!
A boca llena, como si no hubiera mañana...

Hola soy Dora la exploradora. ¿Habéis visto a mi mono?
No la culpo. Entre Dora, Bob Esponja y Mickey Mouse tenemos el seso sorbido. Así somos los padres modernos. En mis tiempos veías Marco o Heidi una vez, dos a los sumo en toda una infancia y te las tenías que ingeniar para recordarlos y crear un mito rápidamente. Era tan complicado que, hasta surgían dudas imposibles de resolver... ¿En verdad Afrodita decía 'PECHOS FUERA' cuando lanzaba al infinito sus mamellas en Mazinger Z? Ahora lo podemos saber enseguida, en internet lo encuentras todo, pero antes no estaba Google para iluminar nuestra oscuridad.
Hoy, con el dvd, el ordenador y los canales de pago puedes ver un mismo episodio cientos de veces y doy fe que eso es lo que ocurre en mi casa con DORA LA EXPLORADORA.
La señora Dora - la vecina-, por su bien y por el nuestro espero que tenga hijos y sepa de qué va esto de 'Dora la exploradora', porque si no lo más probable es que no haya entendido nada de lo ocurrido en el ascensor. (Si me hubiera pasado a mí, lo primero que hubiera hecho al llegar a casa, es buscarlo en Google.
)
Definitivamente con Diego las charlas de ascensor han evolucionado, no se hacia dónde, pero han evolucionado.

Desde que nacemos nos pasamos la vida superando retos. O venciendo miedos, que es otro modo de enfocar el asunto.
De entre los recuerdos que han conseguido pasar el filtro de los años, hay uno que tiene que ver, precisamente, con esto. Han pasado casi 30 años, pero el recuerdo es muy vívido: tengo 7 años y estoy en la Piscina Provincial de mi ciudad aprendiendo a nadar.
El cursillo duraba una semana y el útimo día el profesor de natación nos dijo que teníamos que saltar a la piscina en la parte donde había más profundidad, intentar tocar el suelo con los pies y subir nadando. Con el trasncurso de los años he pensado en esto, y es lo más parecido a una prueba de valor que he hecho en mi vida.
Me tocó saltar de los últimos, así que pude ver como, uno a uno, mis compañeros pasaban tan delicado trance: unos lloraban, otros se lanzaban a las profundidades sin pensar (yo)... ¡otros parecían disfrutar y todo! Y claro, también hubo quien fue absolutamente incapaz de hacerlo.
Cada persona reacciona de modo diferente ante el miedo, pero es obvio que la inmensa mayoría lo tiene. Y yo creo que una gran parte de lo que somos lo marca, precisamente, cómo gestionamos ese miedo.
En la foto que acompaña éste texto, tenemos a Diego ante uno de sus primero retos. Pasar un puente de madera. Lo que para nosotros es una ridiculez, para él es un puente colgante sobre un precipicio. Mide menos de un metro, no lo olvidemos.
Y encima tiene a su padre con la dichosa camarita y metiéndole presión:
"¡Venga Diego, que está chupado!"
Diego se para delante del abismo, y se concentra. Hemos cruzado varias veces juntos , pero ahora parece que quiere volar sólo. Yo disparo la cámara...¡Click!. Y queda para el recuerdo una foto que me inspira mucha ternura.
Quizás ésta es una de las tareas más duras de ser padre, yo puedo ayudarle a cruzar, pero antes o después, deberá hacerlo él sólo.
Y así fue, Diego se armó de valor, y cruzó.
Así es la vida.
El otro día íbamos los tres caminando por la calle con nuestro fascinante y al mismo tiempo absurdo estilo de paseo, consistente en avanzar 10 pasos, retroceder 12 , corretear en círculos y subirse a TODO lo que haya en la calle: columpios, rellanos, bancos, animales y ancianas despistadas. Tal comportamiento ha conseguido que la gente nos conozca como 'esa gente extraña de caminar errático' y algunos incluso quieren saber el programa anticipado de salidas para 'llamar a unos familiares que gustan del cabaret y los espectáculos de calle'. Una vez , una señora nos dijo que 'cuando era el desfile' y sacó una silla para ella y otra para su cuñada Ambrosia.
Si estuviéramos en los 70 los Monthy Pyton nos hubieran hecho un sketch.
Paseando estábamos pues cuando nos encontramos con unos conocidos. La ficha técnica del contacto social arroja los siguientes resultados:
Status: Amigos de amigos de amigos.
Grado de confianza: cero patatero.
Nivel de conversacíon: intercambio intelectual bajo/muy bajo (charla de ascensor/el tiempo/intrascendencias varias).
Cuando ya parecía que estábamos agotando los recursos conversacionales básicos ('ya no hay otoño ni primavera' 'parece que quiere llover, pero no llueve') alguien decidió que era el momento de innovar, y dirigiéndose a Diego, soltó 'la preguntita':
¿Y esos ojos de quién son?
Y, contestándose a sí misma, la transgresora continuó:
Porque...Hum...los vuestros son marrones...
Y un veredicto:
Ay, ay, ay...
A ver... Se ha entretenido en mirarnos a los ojos a mi señora y a mí, cotejarlos con los de Diego y lanzarse a insinuar que el origen de esos ojos es fruto del adulterio. Qué sutileza, qué chispa, qué todo. Es un hecho... Señores, la gente no se corta un pelo.
En ese momento, como es característico en mí, no se me ocurre nada ingenioso que decir. Soy de ingenio lento y las respuestas cortantes-a-la-par-que-inteligentes, se me ocurren con efecto retardado, y no siempre, así que me limito a finiquitar el contacto social activando mi faceta de TÍO BRASAS, ésto es, realizando un exhaustivo análisis genealógico en el que hago un inventario de los ojos azules que abundan en mi familia, por mucho que decidieran saltarse mi generación. Todo ello salpicado de anécdotas mejor o peor hilvanadas. Y, por supuesto, sacando a colación los experimentos genéticos con guisantes de Mendelsson. Si me lo propongo puedo ser muy repelente. Para qué preguntan.
Iba a hablarles también de Darwin, de la evolución y de lo que íbamos a hacer para cenar esa noche, pero para entonces ya estaban huyendo despavoridos calle abajo, agitando mucho los brazos y chillando muy agudo.

¿Quieres saber porqué tengo los ojos azules? Espera, que mI papá te lo cuenta en un momentito. Jijiji.
La verdad es que Diego tiene los ojos bonitos. Analizando un poco la situación podríamos decir que son bonitos, precisamente porque son azules.
También podría decir que tiene los ojos bonitos porque son grandes...
O podría decir que son bonitos, porque son expresivos. De hecho, empezó a hablarnos con ellos mucho antes de que las palabras hicieran su aparición.
Pero no. Los ojos de mi hijo y los de todos los niños del mundo mundial lo son precisamente porque son ojos de niño. Y eso prevalece sobre colores, tamaños y todas las cocamonas que pueda hacer con ellos.
Ojos que ven las cosas por primera vez. Que se iluminan con una facilidad tal que le hacen a uno mirarlos con una mezcla de admiración y envidia. Ojos que no saben aun de convenciones sociales y, si les apetece mirar algo, lo miran. Y si hay algo que no les gusta, pues se les nota. Porque a los ojos de niño les es imposible mentir. Ojos que expresan la pena, el malestar y la alegría es toda su pureza. Ojos sin resabiar, que ven cosas buenas y limpias, incluso donde no las hay.
Ojos donde me miro a diario y consiguen que vea reflejado al niño que yo también fuí.
Después de pasar doce meses sumido en el profundo y oscuro pozo del desempleo, he encontrado trabajo. Mañana comienzo una nueva aventura como técnico comercial de exportación (en ciernes). Así que desempolvamos el despertador y mañana por la mañana (muy) temprano...
1-APRENDES A VALORAR
Porque yo antes cuando unas zapatillas de las de correr, de las caras, se me rompían un poquito ya las cambiaba. Y las que tengo ahora, puesssss....Ya han recibido baños de loctite y tijeretazos varios. ¿Que en lugar de unas 'Adidas' parecen una 'Arlilas' del mercadillo de los lunes de mi ciudad?...Pues vale. ¿Que mi defecto de pisada (soy pronador) quizás no se vea beneficiado con los arreglos caseros?...Pues de acuerdo. Pero es que no me puedo comprar otras hasta a saber cuando. Y pongo éste ejemplo tan pijo y tan superficial porque no es plan de ir contando mis miserias a las primeras de cambio. Que esto es un blog de humor, hombre ya.


He ido al chinorris de la esquina a ver que tenían en calzado técnico deportivo y me he traído unas 'DAIADS' estupendas y unas 'NKIE' por 12 euros dos pares. ¡Quién dijo crisis! Hum...el pie derecho ha comenzado a ponerse de color verde...Igual tenía que haber quitado las bolsitas esas con polvitos antes de probármelas...
2- ARREGLAS LO QUE ESTÁ ROTO EN VEZ DE CAMBIARLO INMEDIATAMENTE
El otro día fuí a que el zapatero ( el zapatero de lo los zapatos, no el otro, que hay que explicarlo todo) me hiciera unos agujeritos en el cinturón( he perdido unos cuantos kilos) y estaba A REVENTAR. No cabía un alma. Parecía aquello la cola del Zara en las navidades de los tiempos de construcción, ladrillo y Ferreros rocher a tutiplén. Ah, los tiempos de bonanza... ¿Cuándo volvereis?. A lo que iba: ¡me hicieron los agujeros gratis!. Salí del local desbordando gratitud por mis cuatro costados y pensando si cuando lleve a arreglar la tele que tenemos rota también me la arreglarán gratis.
Ya me contesto yo: JIJOJA...
Lejanos quedan también los tiempos de los: 'NO MERECE LA PENA ARREGLARLA. MEJOR COMPRAR OTRA. TOTAL, POR LO QUE VALEN...' Quien no ha dicho esto alguna vez, ni ha sido consumidor ni persona, sino un bicho raro (digno de admiración, si ,pero bicho raro), o una abuelita que haya vivido la postguerra.
3- TE PUEDES QUEDAR EN EL PARO:
Si, amiguitos, puede ocurrir. Si os pasa, sabed que pasaréis por distintas fases. A saber:
1- EUFORIA: una de las primeras cosas que ocurren cuando te quedas en el paro es que entras en una fase de alegría incontrolable: pasarás más tiempo con la familia. Harás todo lo que el infame trabajo no te ha dejado hacer los últimos años. Vivirás la vida. Irás de excursión en Jueves que es algo inaudito. Escribirás un libro. Te apuntarás al gimnasio....
2- ATERRIZAJE: las cosas no son tan maravillosas una vez que entra en juego la variable DINERO y DEMASIADO TIEMPO LIBRE. Se corre el grave riesgo de gastar más de la cuenta o de no gastar en absoluto. Ambas cosas son malas. Empiezas a hacer inventarios mentales acerca de todo el dinero que has tirado al río, en cosas absurdas, como aquella vez que decidiste hacerte la colección de "Orcos de Mordor en Punto de cruz". ¿Cómo puede ser que jamás te parases a pensar que te costó más de 600 euros y algunos ni siquiera los llegaste a sacar de la multitud de plastiquitos y cartones en que venían envueltos? (¡Con eso podría comprarme zapatillas durante tres años!)

La crisis nos impedirá hacernos la colección 'Discografía selecta de Toni el Gitano' de Planeta Atontini y nos embargará la tristeza por perdernos joyas como 'Se pinchaba la niña' o 'Me he fumao un canuto' en sonido Estereo Chony Shurraun.
Te planteas buscar trabajo pero no es tan sencillo, todos están igual que tú. Mucho despabilado aprovecha la coyuntura para pagar unos sueldos irrisorios o clamar por el despido gratis. Curiosamente, muchos de éstos que piden el despido gratis han estado llenando sus arcas en la época de bonanza sin decir ni mú en una estrategía que yo voy a bautizar 'TÓ PA MÍ-TO PA MÍ' . Realizar inversiones o buscar nuevas vias de negocio, ni se lo plantean claro...
Lo único bueno sigue siendo que pasas más tiempo con la familia
, pero empiezas a tener la impresión de que no estás cumpliendo con tus obligaciones como padre y marido. Una negra sombra se cierne sobre tu autoestima. Bienvenido al suelo... de tí depende que aterrices suavemente ( pasar a fase 4) o en plan hostia ( fase 3):
3- HOSTIA: la ansiedad y la depresión hacen su aparición estelar en esta fase. Autoestima por los suelos, pensamientos negativos, dolores extraños... Te pensabas que estas cosas sólo le pasaban a los demás. Y les pasaba porque eran de espíritu débil. ¡Ja!
Hay que tener mucho cuidado con la fase hostia. Hacer deporte, apoyarse en la familia, iniciar proyectos nuevos ( un curso en la universidad, estudiar una oposición, buscarse un trabajito aunque sea unas horas...), DESDE EL MINUTO 1. Mantenerse activo e intentar ser positivo ayudará a pasar a la siguiente fase.
4- RENACER: Una vez que sales de casa, y empiezas a hacer cosas, a buscar nuevos retos, comienzas a ver las cosas con más claridad y eso es el primer paso para salir del bucle de negatividad. Es importantísimo no dejarse arrastrar por el desánimo al a hora de buscar empleo. E intentar hacer la mayor cantidad posible de entrevistas, para curtirte. Poco a poco, la confianza volverá.
4- AGUDIZAS EL INGENIO
Otra cosa que ocurre en tiempos de crisis es que la creatividad, en todos los ámbitos, se desborda. Maneras nuevas de vender...
Cómo se llega a relacionar neumáticos con patatas: otro de los misterios insondables del universo localizado en los talleres claxon.
Nuevas maneras de publicitar... La necesidad agudiza el ingenio, si señor.
¿Que no tenemos presupuesto para publicidad? Espera, espera... ¿Ves? Yo sí que no soy tonto....
5- CRISIS = CAMBIOS:
Cosas que han cambiado desde que estoy en paro, crisis laboral, paréntesis, impás o como queramos llamarlo:
POR FUERA:
>He perdido un montón de kilos. Caminatas, bicicleta, gimnasio. Todo el deporte que no he hecho los últimos cinco años, lo he condensado en éste último.
ANÉCDOTA: El Sábado fuí a Zara a comprarme un traje y las dependientas no me han dicho con la mirada, por primera vez en mucho tiempo, "¿que hace éste gordinflas aquí?", ni se han acercado para decirme que la tienda de 'Tallas Grandes Pacorro' está un poco más abajo, lo cual es de agradecer. Aun así tampoco es para sacar el champán, que la unica talla que me vale es la 46 de pantalón y la 56 de chaqueta...Vamos, que estoy en el límite.
Lo malo de perder peso...Pues que hasta que renuevas vestuario, toda la ropa te queda grande, y vas hecho un adefesio, con bolsas en los pantalones en las que podrías guardar la compra semanal, ahora que las bolsas son caca. Pero compensa,¿eh?
¡Fotos! ¡Fotos! que es lo que todo el mundo está esperando (ejejem...¿Me ficharía alguien para lo del antes y el despues de Naturjaus?):
ANTES: 103KG
AHORA: 88 KG
POR DENTRO:
>Conocerme mejor. Supongo que soy menos atrevido de lo que yo pensaba y que la rutina de la que tantas veces he renegado es vital para mi estabilidad mental. Ahora que me he construído una nueva, comienzo a ver las cosas de otro color.
6- HACER COSAS BARATAS Y DISFRUTAR DE LOS PEQUEÑOS PLACERES DE LA VIDA:
>Darse un capricho pequeño. El mío: tomar un café mientras leo la prensa. Precio: entre 1 y 1.10 euros.
>Picnic, hacer mucho picnic. Seguro que te sorprenderías de la cantidad de sitios chulos que hay en tu provincia para ira pasar el día GRATIS a poco que busques.

Pasar el día aquí no cuesta ni un chavo. Y haces amistades de todos los países
.
>Descubrir de nuevo la biblioteca. ¡Es todo gratis! ¿Podéis creerlo?
>Hacer un cursillo gratuito. Los hay a patadas. Formarse es importante, y ahoras tienes tiempo...
>Disfrutar de la cultura gratis, que por ser gratis no es menos cultura: museos, exposiciones, cine-forum...
>Cocinar en casa en lugar de salir fuera. Prueba a hacer una Musaka, por ejemplo. Si sale bien estupendo. Buen provecho. Si sale mal, le podéis hacer fotos y decirle a la gente que habéis conseguido una instantánea del 'Monstruo del pantano'. Podéis apostar con garbanzos cuánto tardará en salir la noticia falsa en el 20 minutos o en telecinco. Diversión a raudales por cuatro perras.
Y ahora, como colofón a ésta lista, vamos con un poco de música. Como buenos españoles, pasaremos penurias, pero el cante y el jolgorio que no nos falte. Del ínclito autor del hit 'Un piso de 30 metros' llega el éxito del otoño: ´Sólo 15 días más', la canción oficial de la crisis que nos asola.
Uno de los problemas más comunes en la infancia son los rifirafes a la hora de comer. Por ejemplo: en mi casa se comía mucho potaje. Y a mi no me gustaba NADA, pero nada, nada el potaje de garbanzos. Y a mi madre no le gustaba nada, pero nada que yo no comiera lo que ella pusiera en la mesa, con lo sano que era todo. Y yo no podía comprender que ella no comprendiera que las cosas verdosas en general y las habas, los garbanzos y los cardos en salsa ( mi madre hacía todo eso...puaj) en particular mi cuerpo las percibía como algo muy nocivo, letal y mortal de necesidad.
El resultado: ríase usted de lo que sale por la tele en la 'Supernanny'. En mi casa han quedado para la posteridad algunas horas de la comida memorables. Con ustedes el duo tragicómico : mi madre y yo.
ANECDOTA CON FLECOS DE TRAUMA: recuerdo (musiquita de arpa de recordar), que una vez me empeciné en no comerme un plato de patatas en salsa (¿Si a mí me gustaban fritas de toda la vida, por qué me las hacían cortadas a lo redondo y con una salsa que les quitaba toda la crujencia?¿Por qué lo hacías mamá?)
Mi madre: Cómete las patatas...Que no hay otra cosa...Que te vas al colegio sin comer...
Yo: ¡Pues no me las como, porque a mi me gustan fritas y bla, bla, bla... y no, y no, y no...y me da igual irme sin comer!'.
El ejemplo anterior es, lo que viene siendo, la típica lucha psicológica intergeneracional, con el agravante de que el tira y afloja tiene como protagonistas a dos personas con un carácter bastante parecido. Aunque, obviamente, siempre tenía yo las de perder por ser pequeño, por carecer de la oratoria necesaria para rebatir a mi progenitora y, porque no decirlo, por ser un zampabollos del 15 que, de haber ido al colegio sin almorzar nada, se hubiera comido al primer niño de parvulitos que se hubiera caído en el recreo delante de él.
Resultado final de mi envalentonamiento: justo 10 minutos antes de la hora de irme al cole, mi orgullo se asustó con los ruidos procedentes del estómago y se alejó aullando cabizbajo al tiempo que devoraba las patatas ya frías. MADRE 1-HIJO 0
De todos modos, como ya he apuntado antes, mi béstia negra eran los garbanzos. Cuando llegaba del colegio y preguntaba : ¿Qué hay de comer?, y la respuesta era un escueto 'comida', ya sabía que negros nubarrones se cernían sobre la hora de comer.
INCISO: ¿Te has parado a pensar en lo que te contestaba tu madre a la pregunta del millón : ¿QUÉ HAY PARA COMER? Cada una tenía su fórmula. La mía simpre contestaba lo mismo: 'cachorreñas', que resulta que es un plato títpico cordobés - lo busqué hace poco en internet- que irónicamente, NUNCA comimos en casa.
Y es que mi santa madre, no es de las que van de farol, así que si no te comías los garbanzos para comer, realmente, te los ponía para merendar, o para cenar... El caso es que terminé cogiéndole el gustillo y merendé bocatas de potaje de garbanzos y de lentejas, más de una vez. Mi madre, pobre, debía alucinar en colores con la béstia parda de hijo que le había tocado en suerte.
Título de la obra: Dieta mediterránea. El autor ha pretendido aunar, mediante una metáfora muy sutil, los bocatas de potaje de garbanzos que comía de pequeño, con una crítica social a las políticas de urbanismo salvaje en el litoral español. Precio: 2 millones de Euros.
Los expertos recomiendan hacer atractivas las comidas para que los niños coman de todo. Probablemente tengan razón y consigan algo con algún porcentaje de niños. Yo ,por mi propia experiencia, sé que aunque mi madre me hubiera triturado los garbanzos, les hubiera dado la forma de los personajes de Ulises 31 (mi serie preferida) y me los hubiera presentado, no me los hubiera comido. Era así de repelente. Ya tendré tiempo de purgar mis pecados con mi propio hijo. Si las leyes de la genética siguen su curso - y parece que así es-, probaré mi propia medicina.

Que sí, que sí, que muy 'chuli' todo, pero los guisantes, por muy sombrero que sean, seguirán sabiendo a guisantes. (Prefiero no pensar con qué mejunje estará hecha la barba)
ACTUALIZACIÓN: en el momento de escritura de éste texto doy por purgados mis pecados. Por favor, a quien proceda, que ya me he dado por enterado, por favor, por favor, que el renacuajo deje de martirizarnos y coma...
En fin, para ilustrar estas vivencias tiernas y terriblemente vergonzosas a un tiempo, os dejo con un vídeo que trata de vender unos espaguetis o un aderezo para espaguetis, no lo se, mi japonés deja mucho que desear, de hecho, creo que sólo se decir 'arigato'.
El caso es que en un intento de hacer atractivo el producto para los niños, han contratado a las-muñecas-de-famosa-se-dirigen-al-portal ( despues-de-muertas, me atrevería a añadir), que en esta ocasión se dirigen a matarte sino te comes lo dichosos espaguetis.
Estos creativos publicitarios se merecen un premio, que digo, un premio...¡Un oscar! Hay que presentar el spot a concurso al próximo festival de cine de terror de guardia que haya...¿Qué mejor estrategia para que la niña se coma los espaguetis que enviarle una horda de muñecos diabólicos en plan zombi?...!Vamos!, es que yo también me los comía rápido, intentando no atragantarme mientras rogaba una y otra vez que no me devoraran las entrañas...
La niña, abducida y claramente en trance por los cánticos proferidos por las alimañas, como es normal, se come los espaguetis o hígado de bacalao, o páncreas de rata, o que le pongan.
Ah, no lo he dicho, pero ahora echo de menos todos esos platos que antes me producían escozores. (Bueno, casi. Los garbanzos siguen en la lista negra
) Y cuando voy a casa de mis padres, todos esos olores y sabores me recuerdan a mi infancia.
Que raritos somos los seres humanos. O que rarito soy yo.